Tardan dos horas en unir la playa con Buenos Aires; el más caro cuesta US$ 4.500.000. Los helicópteros se han convertido en un medio de transporte bastante habitual en Punta del Este, sobre todo entre los residentes de la zona que va de La Barra a José Ignacio. Al menos 15 aparatos están estacionados en el aeródromo de El Jagüel. "Ferrere va a hacer un mal negocio", dijo una de las fuentes consultadas para esta nota, refiriéndose al abogado Daniel Ferrere. "Quiere cambiar su Jet Ranger por el Bell de Cristiano Rattazzi, y yo creo que el helicóptero de Ferrere es mucho mejor", explicó.
La conversación tenía lugar cerca de la pista del aeródromo de El Jagüel, donde había, a media mañana, unos seis helicópteros estacionados en fila. Un séptimo aparato estaba en el interior de un hangar, medio desarmado, pasando una revisión de rutina. "Si usted hubiera venido aquí a fin de año o en los primeros días de enero, habría visto el doble de helicópteros. Muchos ya se han ido", comentó un funcionario del aeródromo.
El uso de helicópteros para desplazarse desde o hacia Punta del Este se ha vuelto un fenómeno bastante habitual en términos relativos, teniendo en cuenta que no es una opción al alcance de la mano de cualquier veraneante: la hora de vuelo varía entre los 700 dólares en un Robinson hasta los 3500 dólares en un Bell.
Por ahora, ese privilegio está limitado a un puñado de empresarios, la mayoría argentinos y unos pocos uruguayos, entre ellos Ferrere.
"Casi todos los días viene y se sube al Bell 222 de Rattazzi, el presidente de Fiat Argentina, y sale a dar un paseo. Quiere cambiárselo y yo creo que va a hacer un mal negocio", repitió la fuente moviendo la cabeza con resignación.
Otro de los empresarios que tienen estacionado su helicóptero en El Jagüel es Alejandro Bulgheroni, vinculado al negocio de petróleo y propietario de campos en Durazno y Rocha. Utiliza un Bell 427 valuado en US$ 4.500.000, el más caro de los aparatos que están en la pista del aeródromo.
Para que el lector se haga una idea de la escala de precios, el Bell 222 de Rattazzi ronda US$ 1.700.000 y un Robinson 44 puede oscilar entre 520.000 y 650.000 dólares, dependiendo del equipamiento.
El empresario Daniel Hadad también tiene su helicóptero en El Jagüel, igual que el cambista Eduardo Maiorano. Sebastián Eskenazi, CEO de la empresa petrolera YPF, posee un Agusta en el que pasea con su pareja, Analía Franchini.
Pero en general no es para recrearse o pasear que se emplean estos helicópteros, salvo alguna excepción, como la de Manuel Antelo, a quien se ha visto trasladarse en uno para ir a jugar golf a La Barra.
"Pilotear un helicóptero, para mí, supone un desafío", comenta Ferrere. "Los helicópteros son, después de los Harrier, los aparatos más complicados de volar; mucho más que los aviones civiles, y a mí me apasionan, como creo que les ocurre a muchos pilotos."
El abogado asegura que el recurso del helicóptero no es una cuestión de "status", sino que se explica por "la rapidez, comodidad e independencia" que le brinda al empresario que llega a veranear al Este. "A mí me invitan a almorzar en Buenos Aires y estoy en dos horas", dijo.
La zona con más helipuertos privados es la franja que va de La Barra a José Ignacio, y se extiende hacia el interior del departamento de Maldonado, según el listado disponible en el aeródromo de El Jagüel.
Otros argentinos que tienen helicópteros en Punta son: master Brito (Bell 407), Alejandro Roemmers (EC 135), Gerardo Werthein (Agusta 109), Eduardo Celasco (Robinson 44) y Carl Facht (Robinson 44). |